jueves, 15 de septiembre de 2016

Cómo afecta a la pareja la decisión de tener hijos.



El nacimiento de un niño señala un cambio radical en la vida de una pareja. Las funciones de cada uno deben diferenciarse para hacer frente a las necesidades de atención y alimento del niño y afrontar las restricciones al tiempo de los padres, para sí mismos y como pareja. Esto impone un cambio en la manera de relacionarse entre ellos. 

Además habrá que renegociar las fronteras con la familia extensa. Los abuelos, tías y tíos, incluso amigos,  pueden incorporarse para apoyar y orientar en las nuevas funciones de la familia o para entorpecerlas.

Convertirse en padres y mantener una relación de pareja satisfactoria requiere de mucha organización y no pocos cambios. La pareja tendrá que resolver nuevas dudas y dificultades como ¿quién se ocupará de qué?, ¿cuándo tendrán tiempo para ellos como pareja?, ¿podrán continuar con sus aficiones personales?, ¿es egoísta querer hacerlo?

Mucha gente piensa y así lo expresa que “ser padres es la mejor experiencia en la vida”. Lo que no se expresa tan fácilmente es que al mismo tiempo puede ser un periodo muy difícil, en el que realmente se dispone de menos tiempo para uno mismo y para la pareja y en el que el cansancio y el estrés hace mella en los padres, que pueden sentirse más irritables, con menos energías, incluso impotentes o desesperanzados.

La llegada de los hijos implica necesariamente una nueva organización en la vida de la pareja en la que deben ser tenidas en cuenta las necesidades de cada uno, individualmente, como pareja y también como familia. Esto no afecta solamente a los padres, sino que va a repercutir en las relaciones con sus familiares y amigos más próximos.

A las responsabilidades habituales de la pareja habrá que añadir todas las relacionadas con el cuidado de los hijos y habrá que reorganizarse. Lo ideal es que ambos aprendan juntos las nuevas tareas que van a tener que desempeñar, para que los dos sean autónomos. Si los dos se ayudan mutuamente y alternan turnos para aquellas responsabilidades que generen más cansancio o estrés, entonces ninguno estará resentido por tener que hacer  todas las tareas. 

La pareja necesita seguir compartiendo tiempo y espacios para mantener viva la relación. Es importante seguir cuidando el vínculo, encontrando momentos para mirarse, hablar, compartir sentimientos, ilusiones y proyectos, buscando juntos la mejor manera de tener este tiempo. Si es necesario hay que planear estos momentos de encuentro, si es posible dejando a los niños al cuidado de alguien de confianza y tomarse un descanso como padres, para  volver a disfrutar de estar juntos.



¿Y uno mismo? ¿Dónde queda uno mismo?. Siendo conscientes de que la vida de los dos ahora está más ocupada que nunca, no hay que olvidarse que también hay que cuidarse uno mismo, intentar disponer de un tiempo personal a la semana para aquellas actividades gratificantes que tanto se echan de menos y por supuesto respetar que la pareja disfrute su propio tiempo de ocio.. 

¿Y qué ocurre cuando todos opinan sobre cómo tenemos que educar  a nuestros hijos? Sobre todo los padres primerizos, pasan por algunos momentos en los que los familiares, incluso algún conocido, les dan consejos sobre cómo criar y educar a los hijos, llegando a cuestionar las propias opiniones o maneras de hacer las cosas. 

En estas situaciones la pareja puede sentir que pierde el control sobre la organización de su hogar y su vida familiar. Es necesario hablar abiertamente con la pareja sobre lo que está generando este malestar y qué es lo que necesitan. Así podrán llegar a un acuerdo sobre la conveniencia de hablar con los familiares para que respeten sus decisiones sobre cómo criar y educar a los hijos, sin ofender a nadie.

Incluso sin interferencias externas, es muy posible que la pareja no comparta todos los planteamientos respecto a cómo ser padres. Es normal que haya diferencias entre las propias ideas y valores y los de la pareja. O que ambos padres tengan distintos estilos educativos. Es fundamental reconocer que ambas posturas pueden ser igualmente apropiadas y presuponer que ambos padres actúan buscando lo mejor para sus hijos. Cuando los dos pueden sentir que su aportación a la crianza y educación de los hijos es reconocida y apreciada, disminuye el enfrentamiento en la pareja y la relación se vuelve más colaborativa y de apoyo mutuo.

Es fundamental como padres y como pareja intentar lograr puntos de encuentro, buscar los momentos adecuados para expresar aquello que nos molesta, escucharse mutuamente, tratar de entender la perspectiva de la otra persona y negociar para avanzar hacia la solución de las dificultades que esta nueva etapa trae consigo.


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lunes, 5 de septiembre de 2016

Comienza un nuevo curso.




5 Claves para el éxito en los estudios
Hábitos de estudio: engloban las técnicas de estudio, pero adquieren una importancia mayor: metodología de estudio.
Comunicación: tanto padres como alumnos deben tener conocimiento de la evolución en los estudios para poder aplicar las mejoras oportunas.

Concentración: la falta de concentración y el déficit de atención son unas de las principales causas de los suspensos.
Base de conocimientos anteriores sólidas: un método de estudio inadecuado genera falta de bases, sobre todo, en asignaturas de contenidos acumulativos: matemáticas, lengua, inglés…
Planificación: el alumno debe contar con un buen plan de estudio, tanto a corto como medio plazo.

5 Valores para potenciar
Madurez acorde a la edad y motivación: debemos esforzarnos para que nuestros hijos maduren, crezcan y se conviertan en personas responsables.
Integración escolar: hemos de velar porque los alumnos no vivan en su centro de estudios relaciones problemáticas con los compañeros o profesores.

Responsabilidad: es fundamental que nuestros hijos asuman sus obligaciones, en muchos casos únicamente se preocupan de su ocio o diversión.
Sinceridad del alumno hacia sí mismo: auto engañarse y el optimismo desbordante resultan muy peligrosos.
Organización: en todos los sentidos (su cuarto, material, su tiempo…).


5 Consejos fundamentales
Interactuar con el centro de estudios: el éxito escolar radica en la colaboración entre todas las partes implicadas, esforcémonos por ayudar al centro escolar.

Controlar la duración del estudio y su efectividad: intentemos medir los tiempos de concentración real con detalle.
Fortalecer las bases en materias acumulativas: en determinadas asignaturas los alumnos no pueden progresar porque les fallan conceptos de evaluaciones o cursos anteriores.
Exigir un plan de trabajo: es clave en la organización personal.
Verificar la metodología de estudio: la mayoría del alumnado no obtiene el rendimiento que debería en su trabajo, lo que además genera desmotivación.


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